Miembro del Consejo de Seguridad (2018 - 2019)


PERIODOS ANTERIORES




El Perú ha sido miembro no permanente del Consejo de Seguridad anteriormente en cuatro ocasiones:


- 1955-1956

- 1973-1974

- 1984-1985

- 2006-2007



Visión del Perú


Un país comprometido con la Paz y la Seguridad Internacionales


El multilateralismo es la garantía más eficaz para la estabilidad y la coexistencia pacífica entre los Estados y es instrumental para afrontar los nuevos retos de la seguridad internacional.


Consciente de la importancia del Consejo de Seguridad para la seguridad colectiva, el Perú promueve una mayor transparencia y rendición de cuentas ante la comunidad internacional, a fin de convertirlo en un órgano más democrático y representativo.






Un país respetuoso del Derecho Internacional


Nuestra diplomacia se caracteriza por una activa y comprometida labor a favor de la paz y la seguridad y por su contribución al desarrollo progresivo y a la codificación del derecho internacional. El pleno respeto y la promoción del derecho internacional, los derechos humanos y la solución pacífica de las controversias son componentes históricamente esenciales de nuestra política exterior.


El Perú reconoce y promueve la competencia de la Corte Internacional de Justicia, la Corte Penal Internacional y los demás Tribunales Internacionales, de conformidad con sus respectivas estatutos.






Un país que promueve la Prevención de Conflictos y la Paz Sostenible


El Perú promueve el fortalecimiento de la labor preventiva del Consejo de Seguridad con el objetivo de reducir la recurrencia de crisis y conflictos. Esto incluye hacer un mayor uso de los diferentes mecanismos para la solución de controversias disponibles dentro de la Organización.


Al respecto, apoya una acción coherente y coordinada del sistema de las Naciones Unidas basada en los tres pilares de la Carta de la Organización: la paz y la seguridad, el desarrollo, y los derechos humanos, promoviendo así sociedades justas, pacíficas e inclusivas.






Un país comprometido con la lucha contra el terrorismo y el extremismo violento


El Perú condena el terrorismo y respalda la acción internacional contra este flagelo.


Apoya una respuesta sistemática y sostenida al terrorismo por parte de la comunidad internacional, a través de la aplicación de la ley, y abordando sus causas fundamentales.


Para ser eficaz, esta respuesta debe respetar los derechos humanos y el derecho internacional.


El Perú promueve medidas concretas para prevenir y combatir el terrorismo, incluyendo la criminalización de su financiamiento y el uso de Internet y redes sociales para la difusión de ideas extremistas y la restricción del acceso a armas de destrucción masiva y todo tipo de armas.





Un país que apoya el desarme nuclear y la no proliferación


El Perú es un país comprometido con el desarme y la no proliferación de armas de destrucción masiva. Fue un líder en el establecimiento de la primera zona libre de armas nucleares en el mundo a través del Tratado de Tlatelolco, y uno de los primeros en ratificar el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT) y el Tratado de No Proliferación (TNP).


El Perú promueve el fortalecimiento de los mecanismos y mandatos existentes para la no proliferación nuclear, en particular las resoluciones del Consejo de Seguridad.


El Perú acoge el Centro Regional de las Naciones Unidas para la Paz, el Desarme y el Desarrollo en América Latina y el Caribe (UNLIREC).






Un país comprometido con la protección de las personas vulnerables


El Perú ha apoyado sistemáticamente iniciativas para proteger a los civiles en conflicto, así como las que persiguen el castigo de los autores de violaciones del derecho internacional humanitario, especialmente cuando mujeres, niños y otras personas vulnerables se ven afectadas.


El Perú está firmemente convencido de que la protección de los refugiados y los desplazados internos en los conflictos debe ser una prioridad para el Consejo de Seguridad.


El Perú reafirma su compromiso con la implementación del Código de Conducta desarrollado por el Grupo ACT (Rendición de cuentas, Coherencia y Transparencia) e insta a los Estados Miembros a no votar en contra de los proyectos de resolución referidos a la comisión de genocidios, crímenes de lesa humanidad o crímenes de guerra.






EL PERÚ Y LAS OPERACIONES DE MANTENIMIENTO DE LA PAZ





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El compromiso del Perú con el sistema de seguridad colectiva de la Organización se refleja en las 22 misiones en las que el país ha participado desde 1958, cuando militares peruanos fueron desplegados a la Misión de Observadores de las Naciones Unidas en el Líbano (UNOGIL).


Una de las principales contribuciones del Estado peruano fue el denominado “Batallón Perú” que formó parte de la Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas en el Medio Oriente (UNEF II), establecida luego del conflicto entre Egipto e Israel.


En el año 2003 el Perú suscribió un Memorandum de Entendimiento con las Naciones Unidas respecto a la contribución al Sistema de Acuerdos de Reserva de la Organización. Actualmente, es el quinto mayor contribuyente de tropas en el continente americano, participando en seis operaciones de mantenimiento de la paz. Desde su creación, el Perú formó parte de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) y está presente con una compañía de ingeniería en la Misión Multidisciplinaria de Estabilización Integrada de las Naciones Unidas en la República Centroafricana (MINUSCA).


Asimismo, cuenta con oficiales en el Estado mayor y con observadores militares en UNAMID (Darfur), UNISFA (Abyei), MONUSCO (República Democrática del Congo), y ONUCI (Cote d’Ivoire).


Como país contribuyente de tropas, el Perú promueve una mayor eficiencia y eficacia de las operaciones de mantenimiento de la paz, la adopción de mandatos y objetivos plazos más precisos, una mejor y más adecuada adaptación y flexibilidad a las realidades específicas de cada escenario, la provisión de recursos financieros y logísticos adecuados y la capacitación del personal.






INTERVENCIONES DESTACADAS







Señor Presidente



Mi delegación agradece a la República Popular China por la organización de este debate abierto, el cual constituye una ocasión propicia para dialogar sobre el importante y necesario fortalecimiento de las capacidades regionales africanas en materia de paz y seguridad.


A pesar de los avances en la consolidación de la democracia y el gran potencial del continente africano, su seguridad se encuentra amenazada por la presencia de grupos extremistas violentos, el terrorismo y la delincuencia organizada transnacional.


En ese contexto, desde hace muchos años las Naciones Unidas han venido estableciendo oficinas regionales y misiones de mantenimiento de paz para enfrentar estas amenazas. Al Perú le complace participar en este objetivo a través de la presencia de observadores militares, personal administrativo y oficiales de tropa en cinco operaciones de mantenimiento de la paz en Africa.


Aunado a ello, la Organización ha generado alianzas estratégicas con diversas iniciativas regionales y subregionales del continente que participan de este esfuerzo común, tales como la Unión Africana, la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO), el G-5 Sahel, la Comisión de la Cuenca del Lago Chad y la Unión del Río Mano.


El Perú reconoce y alienta el liderazgo que han demostrado los países del África encabezando dichas iniciativas, las cuales generan un círculo virtuoso de cooperación y de sinergias positivas en el ámbito global, regional, subregional y entre los respectivos Estados involucrados.


Señor Presidente,


Desde su establecimiento en el año 2002, la Unión Africana ha desarrollado un papel fundamental en el mantenimiento de la paz y seguridad en el continente. A través del Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana trabaja en la implementación de la Política Común Africana de Defensa y Seguridad, y en la puesta en marcha de la arquitectura continental de paz y desarrollo.


Al respecto, el Perú saluda el acercamiento y la complementariedad alcanzados entre la Unión Africana y las Naciones Unidas particularmente con la suscripción en abril de 2017 de un Marco Conjunto dirigido a reforzar esta asociación de paz y seguridad. Este instrumento busca fortalecer los espacios de actuación compartidos en materia de prevención, mantenimiento de la paz y superación de las causas principales de los conflictos.


Mi país considera importante, asimismo, la firme intención del Consejo de Seguridad de continuar respaldando a los países africanos en la lucha contra grupos radicales, tal como lo refiere la Resolución 2359/2017 que autoriza el despliegue de las Fuerzas Conjuntas del G5 Sahel para restablecer la paz y seguridad en la región. Con esta medida se busca hacer frente a la amenaza terrorista, la delincuencia transnacional, el tráfico ilícito de armas y drogas, y la trata de personas. El Perú considera que esquemas de esta naturaleza podrían replicarse en otras subregiones africanas.


Señor Presidente,


Si bien las iniciativas mencionadas constituyen ejemplos de la forma cómo se puede trabajar de manera conjunta en la lucha contra las amenazas a la paz y seguridad, aún quedan muchos retos por asumir.


El establecimiento y renovación de los mandatos de las misiones de mantenimiento de la paz constituyen también oportunidades de asociación con los países africanos y las organizaciones regionales y subregionales, los cuales deben ser analizados de manera concienzuda y dotados de los recursos necesarios. Asimismo, teniendo en cuenta que la paz y el desarrollo están directamente conectados, resulta necesario que la comunidad internacional participe en el fomento de las capacidades de los gobiernos a fin de hacer frente a las amenazas a la paz y seguridad en África, en el marco de la denominada paz sostenible. En ese sentido, el Perú destaca que diversos países de la región vengan adoptando reformas constitucionales, institucionales y políticas.


En conclusión, señor Presidente, el Perú reconoce que los Estados y las organizaciones africanas están llamadas a asumir mayores responsabilidades en la labor compartida de promoción de la paz y la seguridad del continente. Ello solo será posible a través de una estrecha cooperación entre el Consejo de Seguridad y las agencias del sistema de las Naciones Unidas con las diversas instancias subregionales y regionales africanas, a fin de aprovechar las ventajas comparativas con que ellas cuentan a partir del conocimiento de las amenazas y particularidades en el terreno.


Señor Presidente



Mi delegación se adhiere a la intervención realizada por la Representación Permanente de España, en nombre del Grupo de Amigos de la resolución 1540


Mi delegación agradece esta oportunidad para dialogar sobre la no proliferación de armas de destrucción masiva, así como los esfuerzos que viene desplegando la Presidencia del Comité 1540, ejercida por el Estado Plurinacional de Bolivia, con miras a fortalecer la cooperación internacional en tan importante asunto.


Para el Perú, la proliferación de armas de destrucción masiva y de sus sistemas vectores constituye una de las más serias amenazas a la paz y la seguridad internacionales. Situación que se ha agravado en los últimos años por la posibilidad que agentes no estatales, en particular grupos terroristas, puedan desarrollar o adquirir, y emplear tales armas y sus sistemas vectores, o traficar con ellos. El riesgo es real, y se ve facilitado por los rápidos avances de la ciencia y la tecnología, así como por la expansión del comercio internacional.


En atención a ello el Perú copatrocinó las resoluciones 1540 (2004) y 2325 (2016) del Consejo de Seguridad. Consideramos que constituyen instrumentos esenciales para promover una urgente universalización y aplicación integral de los tratados multilaterales de prevención de la proliferación de las armas de destrucción masiva. Más aún, consideramos imperativo el desarrollo y la implementación de legislaciones nacionales para controlar eficazmente las transferencias ilícitas de este tipo de armas, sus componentes y sistemas vectores.


En este orden de ideas, destacamos que el Perú ha hecho importantes esfuerzos para cumplir con sus obligaciones en materia de seguridad nuclear, seguridad radiológica y protección física de materiales nucleares, derivadas de las mencionadas resoluciones del Consejo de Seguridad. Conforme a lo detallado en los informes presentados, hemos adecuado nuestra normativa y hemos adoptado diversas medidas penales y administrativas para un efectivo control migratorio y aduanero en los ámbitos aéreo y marítimo.


El Perú considera, además, que los esfuerzos por enfrentar las amenazas de acceso a estas armas por agentes no estatales, deben ser complementados con una mayor cooperación en los ámbitos subregional y regional, orientada a la prevención y a la transferencia de tecnología con fines pacíficos. Esta fue la posición llevada recientemente por el Perú a la “Conferencia regional de acercamiento con la industria sobre la resolución 1540 para los países de la Alianza del Pacífico y Brasil”, organizado por la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas en la ciudad de México en junio pasado.


Asimismo, resulta imprescindible lograr una inequívoca, predecible y consistente actuación de parte de los órganos encargados de implementar el régimen de no proliferación, en particular el Consejo de Seguridad. Otro desafío importante para dicho régimen jurídico internacional es el de la necesaria eliminación de las armas de destrucción masiva en poder de diversos Estados. Esta es una aspiración permanente de la comunidad internacional cuya realización requiere de una mayor participación de la sociedad civil y la comunidad científica, incluyendo a organizaciones no gubernamentales especializadas.


En conclusión, señor Presidente, el Perú ratifica su firme compromiso con el cumplimiento de la normativa internacional dirigida a la no proliferación de las armas de destrucción masiva y con los correspondientes esfuerzos de cooperación y coordinación internacional, con el fin último de liberar al mundo del enorme riesgo que implican.


Muchas gracias señora Presidente



Permítame felicitar la decisión de la presidencia del Consejo de profundizar en el prometedor concepto de “paz sostenible”, a través de este debate centrado en uno de sus componentes esenciales, la prevención de conflictos.


Hemos tomado atenta nota de las importantes iniciativas que desarrollará el Secretario General António Guterres en esta materia, las cuales el Perú agradece y valora; y de las propuestas e ideas planteadas por las delegaciones que nos antecedieron.


Señora Presidente,


Mi delegación aprovecha la ocasión para destacar tres aspectos fundamentales para una más eficiente y eficaz labor de prevención: la optimización del flujo y de la calidad de la información sobre conflictos emergentes, la aproximación integrada y transversal para atender las causas estructurales del conflicto, y la búsqueda de un renovado compromiso político.


En lo que respecta al tema de la información, el Perú aprecia con satisfacción las recientes medidas adoptadas por el Secretario General tras asumir el cargo. Una de ellas, que estimamos será de especial utilidad, es el fortalecimiento y mejora del Centro de Operaciones y Crisis.


El Perú entiende que este instrumento debe servir para desarrollar un más elevado nivel de procesamiento y análisis de información proveniente de fuentes confiables. Para ello debemos fortalecer las unidades de estudio y evaluación de la Organización tanto en el terreno como en la propia sede central, dotándolas de adecuado capital humano, brindándoles los necesarios recursos logísticos, y haciendo un uso mucho más intensivo de las tecnologías de la información.


Mi delegación considera también que el análisis que se realice de una cadena de sucesos, y la respuesta que en atención a ello se implemente, deben seguir siempre una aproximación multidisciplinaria, en la que elementos políticos, económicos, sociológicos, culturales y de otros campos del conocimiento sean recogidos y evaluados en forma integral. Solo así podremos abordar de una manera más eficiente las complejidades y particularidades de cada escenario de conflicto, y brindar respuestas oportunas y adecuadas.


De otro lado, respecto de la necesidad de prevenir los conflictos a través de una respuesta más multidimensional e integrada, el Consejo deberá prestar atención y apoyar los esfuerzos de la comunidad internacional para implementar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Como se reconoce en ella, el desarrollo sostenible no puede hacerse realidad sin que haya paz y seguridad, y la paz y la seguridad corren peligro sin el desarrollo sostenible. La Agenda 2030 reconoce también, entre otros alcances, la necesidad de construir sociedades pacíficas, justas e inclusivas, y al efecto nos compromete a alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 16. Expresamente busca abordar los factores que generan violencia, inseguridad e injusticias, como las desigualdades, la corrupción, la mala gobernanza, el extremismo violento y las corrientes ilícitas de recursos financieros y armas.


En alcance a esto, debemos recordar que en diciembre pasado, en su última resolución sobre la revisión de políticas del sistema de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la Asamblea General ha reconocido que el desarrollo sostenible puede desempeñar un papel positivo para mitigar causas de los conflictos, los riesgos de desastres, las crisis humanitarias y las emergencias complejas. En este sentido, una respuesta integral del sistema deberá abarcar una mayor cooperación y complementariedad entre el desarrollo, la reducción de riesgos de desastre, la acción humanitaria y el sostenimiento de la paz. Esto es fundamental para responder con la mayor eficiencia y eficacia a las necesidades y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.


Señora Presidente,


Deseo referirme finalmente a la voluntad política que es necesario consolidar para fortalecer los esfuerzos en materia de prevención de conflictos en torno a la primacía del principio de apropiación nacional y de la aproximación centrada en la persona humana, los cuales han sido recogidos con claridad, por ejemplo, en las resoluciones idénticas sobre paz sostenible aprobadas en abril del año pasado tanto por el Consejo de Seguridad como por la Asamblea General, así como en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.


La Organización de Naciones Unidas, con la legitimidad que le otorga su membresía universal y los principios de la Carta, está llamada a ejercer un rol crucial en la prevención de conflictos, brindando asistencia, acompañamiento político y el financiamiento necesario para sentar las bases de una paz duradera.


Se trata, además, de un papel renovado en el que se combinan por primera vez, bajo el prisma de la paz sostenible, los pilares de la paz y la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos, enfoque que el Perú está convencido es el más conveniente y el de mayores perspectivas de éxito.